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Ayer 12 de enero finalizó la primera edición del MOOC Introducción a la terapia miofascial. En fisioEducación estamos muy satisfechos de cómo se ha desarrollado el curso, del número de matriculados (141), del número de alumnos que lo han completado (46, el 32,6%) y quizá un poco menos del nivel de participación en el foro, que ha sido bastante escaso, pero esperamos potenciar en ediciones posteriores.

El porcentaje de finalización es bastante elevado, si nos atenemos a las cifras que se manejan para este tipo de cursos (ver imagen inferior). Se desconoce si el bajo porcentaje habitual de compromiso con los MOOCs se derivan del propio hecho de que son gratuitos (no pierdes nada por apuntarte ni por dejarlo), de que sean demasiado largos o de que resulten poco atractivos. Los MOOCs son un fenómeno no nuevo, pero sí demasiado reciente quizá para poder sacar una conclusión rápida al bajo índice general de conclusión.
 

Fuente: blog.universidadquantum.es

 
A continuación os dejamos con algunos datos de las respuestas recibidas a la encuesta de satisfacción optativa y anónima disponible para todos los alumnos que han finalizado el MOOC de Introducción a la terapia miofascial.

La titulación de Grado en Fisioterapia provee al que la posee de una serie de cualidades o competencias genéricas y específicas. Entre las primeras se encuentra la creatividad. Hace unos meses un grupo de alumnas elaboró un vídeo para ejercitarla como parte de las tareas asignadas durante su prácticum o educación clínica. Ahora publicamos otro trabajo con el mismo fin aunque de distinto cariz. El humor, como emoción, se ha introducido como elemento de aprendizaje. Esperamos que disfrutéis de el vídeo realizado por Clara Martínez Gamonal, Mar Menéndez Aparicio, Alba Molero Peña, Irene Casado Rivas y Laura Ortega Prieto.

Os presentamos el trabajo realizado por las alumnas de 4º curso del Grado de Fisioterapia, Bárbara Loa Barbero, Yolanda López Lázaro, Corina Lupoaie y Elena Macias Martín. La realización del vídeo logra que las alumnas conozcan y repasen el contenido teórico de la exposición y ejecuten correctamente las técnicas exploratorias que van a explicar. La posterior observacion del vídeo les permite obtener un feedback externo de la ejecución de la tarea. El trabajo se realiza en grupo, por lo que también adquieren experiencia de trabajo en equipo.

El pasado 22 de noviembre de 2013, en el seno de la 3as Jornadas Interhospitalarias de Fisioterapia del Hospital Universitario de Fuenlabrada, a las que aludimos en una entrada previa (1), abordaron, como en ediciones anteriores, el ámbito de la docencia en Fisioterapia. En esta ocasión acudió a la llamada de la organización de las Jornadas Isabel Guijarro Martínez, fisioterapeuta y responsable de calidad de la Facultad de Medicina de la Universidad San Pablo-CEU.

Como organización involucrada en la docencia y en las mismas Jornadas, fEn estuvo allí. Atendimos a la ponencia de la Profesora Guijarro con especial interés y queremos hacer mención ahora de algunos aspectos de la misma. Para empezar nos pareció curiosa la reflexión sobre la denominación de las prácticas externas o prácticum, que tal vez deberían denominarse Educación Clínica. Esta es la nomenclatura más acorde a nivel internacional y cubre más ampliamente los objetivos de esta parte de la formación del estudiante pregraduado. Porque es mucho más que la simple práctica, más que la simple aplicación de lo transmitido o aprendido en el entorno académico. Efectivamente, la educación, se dijo, pretende la optimización de la persona en el ser, el conocer, el hacer y el convivir. Podemos decir que el estudiante se construye como fisioterapeuta en el desarrollo de las prácticas, asume su identidad como tal. El prácticum, en nuestra opinión, como ámbito de integración, es determinante es este aspecto. 

Educacion Clinica o Practicum

Comenzó el curso. Además de recuperar la normalidad nos instalamos en un estado de aspiraciones, empresas, intenciones, con la ilusión de un colegial, esperando que quizás las veamos cumplidas por fin. En nuestro caso, en lo profesional, es hora de empezar las labores docentes con los alumnos del Prácticum.

El lector que nos conozca sabrá que la docencia en general, y en Fisioterapia en particular, es una de nuestras (pre)ocupaciones. Hemos hecho distintas reflexiones directamente aludiendo a esta faceta. Ahora que comienza el curso queremos reflejar sucintamente nuestra idea de cómo la entendemos y deseamos, específicamente en el ámbito de la formación en el entorno clínico. Sabemos que seremos redundantes pero no viene mal hacer un alto en el camino y aclararse, recalcar, reafirmar, o establecer algunos conceptos centrales de la situación  y de lo que aspiramos hacer y ser. Comencemos.

Al hilo de los recientes artículos publicados por Luis Bernal Ruiz en su página web sobre la formación on line dirigida a fisioterapeutas y del artículo publicado por fisioEducación, El engaño de la formación a distancia, creemos necesarias algunas matizaciones.

Los tres artículos antedichos que componen la serie van desmenuzando las carencias de la formación en red así como las propuestas para que esta formación alcance una naturaleza de solvencia y garantía de adquisición de conocimientos. Recomendamos encarecidamente su lectura, continuada o no, para entender lo que queremos decir en este artículo. De la misma manera que segundo artículo aludido, en el que se hacía una crítica la la modalidad de formación a distancia que carezca del mínimo rigor cualitativo y evaluativo.

Desde que comenzaron los estudios de Fisioterapia en España, no como especialización de enfermería, sino como diplomatura a finales de la década de los 80, y actualmente con la titulación de grado, es de las carreras cuyo cupo siempre se llena. El número de universidades españolas que ofertan los estudios de Grado en Fisioterapia es de, como mínimo, 47. Si nos tomamos la molestia (mejor con una hoja excel que hacerlo a mano) de sumar las plazas que ofertan, llegan a 3500 anuales, y eso sin tener en cuenta las 4 universidades que no facilitan esos datos para el estudio.

Fuente: https://www.forges.com

Sabiendo esto, analizamos ahora estas dos noticias de reciente aparición en prensa:

Que la especialización en Fisioterapia es algo necesario no podemos ni dudarlo. Los amplios campos de actuación de nuestra profesión así lo dictan: a las áreas más conocidas como son traumatología, fisioterapia deportiva, fisioterapia respiratoria o neurológica, se le unen (o más bien empiezan a ser más -re-conocidas) otras como fisioterapia cardíaca, pediátrica, reumatológica o vascular (incluyendo drenaje linfático); además de otras más discutidas: osteopatía, reflexoterapia, relajación u otras como la balneoterapia que han sido fuente constante de intrusismo profesional.

Dos cuestiones quiero enfrentar en esta entrada: la posición de las universidades a este respecto y, por otro, la de las empresas que han de contratarnos. Por un lado, las universidades parecen haber tomado el camino fácil, han abonado el campo de la educación con postgrados y cursos de experto que ya tenían en barbecho de años anteriores. Tan fácil ha sido el camino que sólo han tenido que subir tasas al tratarse de postgrados oficiales (con su diploma y todo), pero sin subir ni la calidad, ni el número de horas (por mucho que los documentos que nos den como alumnos así lo certifiquen) ni, por supuesto, variar los contenidos.

Fuente: https://www.forges.com

La especialización en fisioterapia y en cualquier otra carrera no debe comenzar una vez que se obtiene el título; aunque actualmente es la única forma de conseguirlo: hacer postgrados específicos y, si hay suerte, tener o encontrar un puesto de trabajo en el que te "encasilles" en ese tipo de labor. Y aun tratándose de una especialización real, no será una especialización oficial. Si los alumnos de la enseñanza obligatoria deben empezar desde edades tempranas (quizá demasiado) a decantarse por estudios "de ciencias" o "de letras", no es de recibo que un fisioterapeuta acabe su formación en grado con exactamente los mismos conocimientos en las mismas materias que todos sus compañeros de profesión.

La exclamación que titula esta entrada no es nueva. En los años previos los estudiantes que culminaron sus estudios se convirtieron ya en flamantes Graduados en Fisioterapia, superando así cualquier discriminación académica con otras disciplinas universitarias. Pero…

https://healthsciences.curtin.edu.au/teaching/physiotherapy_courses.cfm

Fuente: https://2.bp.blogspot.com/En cualquier campo de la ciencia, del saber y de la vida humana en general emergen rápidamente ideas que, aún no sabiendo su origen y en qué se sustentan, van adquiriendo vida propia, hasta tal punto que tomamos estas ideas como verdades universales que no precisan refutación (ni siquiera análisis). Así nacen los mitos, y la educación a distancia, como disciplina humana que es, no se libra de estos mitos. Veamos a continuación algunos de ellos:

    • En la educación a distancia por vídeo cuantos más fotogramas por segundo, mejor: Dado que los canales de TV en España emiten a 25 fotogramas por segundo (fps) existe la creencia generalizada de que ese es el estándar mínimo de calidad que podemos aceptar en cualquier retransmisión por vídeo, cuando no es cierto. El ojo humano, como mucho, puede distinguir entre 15 y 20 fps, por lo cual en un sistema basado en vídeo en el que además nos interesa comprimirlo lo máximo posible para que en su envío por internet no existan cortes ni retrasos, con menos fps conseguiremos una mayor calidad pues evitaremos esperas innecesarias al alumno y desagradables cortes o paradas en el streaming de vídeo. Incluso un índice de 10 fps puede ser adecuado en vídeos en los que los movimientos sean mínimos (tipo presentación de powerpoint).

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