Fisioterapeutas

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Tenemos un trabajo maravilloso. Cuando conseguimos que un paciente sonría y se lo pase bien mientras trabaja, ¡siento algo tan gratificante! Cuando conseguimos que el paciente haga algún movimiento que pensaba imposible, celebro una fiesta en mi cerebro..... Una fiesta donde le invito. Refuerzo positivo a tope y ¡venga otra vez! Insisto, repito, y vuelvo a repetir.
Mis mejores herramientas educativas son, de momento, mis manos y mi voz ¡Venga, ánimo! Insisto y hago el camino mas fácil, estímulo al organismo para que me de una respuesta. Las repuestas que consigo son numerosas.... Un movimiento, una sensación, una sonrisa, una lágrima, una posición , un gesto, una palabra.
Y venga, le someto a examen y compruebo si ha aprendido y evalúo su capacidad de aprendizaje más rápida o más lenta, lo hago de forma cuantitativa pero también de cualitativa, ¡bien! o ¡regu!, mal nunca, soy yo quien le enseño... No conozco ningún logro en aprendizaje sin esfuerzo. Claro que el esfuerzo me puede gustar y mucho. Dependerá de nuestra motivación, la de él y la mía. Para motivarme yo veo vídeos, ¡hay gente tan maravillosa! Luego me someto a prueba, una bien sencilla, ¿me he cansado como él? ¡ Pero estoy tan contenta!
Debemos trabajar en ventaja biomecánica cuando hablo de aprendizaje motor, de lo fácil a lo menos fácil y siempre será fácil. Fácil, fácil, esto les sonara a los que conocen la técnica Alexander, que por cierto no me la mostró un fisioterapeuta, lo hizo la profesora de música de mi hija y mi curiosidad me llevó a buscar en Google ( ¡lo que ha hecho Google por mi!), echad un vistazo http://tecnicaalexander.es
Eso de enseñar a movernos de forma fácil fuera de los hospitales o entornos sanitarios lo hacen muy bien personas que no tienen que ver con nuestra bonita profesión, creo que nosotros también podríamos hacerlo tan bien como ellos. Voy a ampliar mi foco, a ver si alcanzo y doy un poco más de luz, sin pasarme que ya lo decían mis abuelas quien mucho abarca poco aprieta. ¡Que me voy.....!

Son ya cinco meses desde el inicio de lo que podemos considerar una pesadilla sanitaria, social, familiar y económica, en distintas dosis según lo que nos esté tocando vivir a cada uno. Podemos tener desesperanza ante la situación generada por la pandemia, cansancio, hastío, frustración, desconfianza, todas emociones y sensaciones con marcada valencia negativa. Cuesta asumir que estamos siendo testigos y partícipes de un episodio de dimensiones planetarias, que pensamos en sus orígenes que era pasajero, temporal, que venía de oriente y que apenas nos rozaría. Cuando atisbábamos cierta calma, con una alerta rebajada, pensando que el verano atenuaría al virus y nos permitiría disfrutar de descanso, playa o montaña, abrazos y besos, vemos que no era sino un espejismo.
fisioEducación tiene una vocación, desde su germen, de compromiso social. Además de promover y divulgar aspectos y temas de salud, educación, formación o ciencia pensamos que, antes que sanitarios, somos personas inmersas en un contexto profesional y social. Por eso nos sentimos concernidos por lo que está pasando. Es poco lo que podemos aportar, más allá de una plataforma de difusión y el espacio de Fisioglía, nuestra revista científica. Hemos participado profesionalmente en primera línea, como fisioterapeutas, por lo que tenemos cierto criterio a la hora de tener una visión de conjunto del pasado inmediato. Por eso, humildemente, a pesar de ser reiterativos y poco originales, vamos a utilizar este púlpito para insistir en algunos mensajes.

La ciencia no es certidumbre, no tiene respuestas para muchas de nuestras cuestiones, menos para las grandes dudas existenciales. Es esencialmente modesta, aunque alardea de su constante cuestionamiento de la realidad. Su afán primordial es la búsqueda de conocimiento, a sabiendas de que en muchas ocasiones será sólo una forma de generar nuevas dudas. El caso de la Covid-19 no es una excepción. Ha habido muchos titubeos en los tratamientos, diagnóstico o prevención. Se ha practicado el ensayo-error, las decisiones se han basado a veces en un puñado de casos o en opinión de expertos, que también se equivocan. Y esto se ha criticado por personas, colectivos o medios, cuando es el camino que habitualmente recorre la investigación hasta elaborar diseños más potentes.

Hace un tiempo asistí al III Congreso Internacional de Fisioterapia y Dolor, organizado por el Ilustre Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Andalucía y la Sociedad Española de Fisioterapia y Dolor en el Centro Andaluz de Estudios Empresariales S.A . Cuando una acude a este tipo de eventos las expectativas son numerosas: nuevas experiencias personales, adquirir nuevos conocimientos para su aplicación futura, mejorar mis relaciones con los colegas, abrir mi visión de mercado, conocer a estrellas de la Fisioterapia, desvirtualizar a los tuiteros, dar una vuelta junto al río Guadalquivir...

Cuando te sitúas en el escenario te sientes algo apabullada por algunos de los brillantes ponentes que, por supuesto, hablan en inglés y por una traducción realizada por personas alejadas de la fisioterapia, que te hace prestar demasiada atención para llegar a la comprensión plena. Pero después de un periodo de aclimatación, te vas integrando en la atmósfera de glamour científico y te das cuenta de muchas cosas. Quiero resumir algunos de mis pensamientos conscientes de estos dos días, no sin antes decir que el título de esta entrada me lo brindó Rafael Torres Cueco, presidente de la SEFID.  Me pareció poético hablar de dolor y de pasión por el dolor en Andalucía. Hablo conmigo misma:

  1. Tienes que mejorar algunas de tus competencias específicas. Comunicarme de modo efectivo y claro con los profesionales INTERNACIONALES. Podría seguir en Twitter a colegas fisioterapeutas internacionales y utilizar una red social para mejorar mi inglés, por ejemplo www.busuu.com/es/ . La pasión por el dolor de algunos de los ponentes no es compartida con la pasión por el Twitter de una gran parte del público. 
  2. Añade a tu biblioteca algunos de los libros que más han nombrado en el congreso. Para empezar “ Explicando el Dolor" de David S. Butler y G. Lorimer Moseley.  Le va a seguir alguno de Louis Gifford de la serie Topical Issues in Pain. Hay más, como siempre.
  3. Tengo que refrescar mis conocimientos sobre receptores nociceptivos, transducción sensorial, transmisión de la información sensorial al sistema nervioso central, el procesamiento de la información sensorial y la modulación de la percepción del dolor. Repasar la teoría del control de entrada del dolor. Repasar las vías descendentes de modulación de la información nociceptiva y lo que pasa con los péptidos opioides. Aquel libro que tengo, Fundamentos de Psicobiología, me podría ayudar.
  4. Tengo claro el modelo biopsicosocial y las nuevas propuestas del modelo de miedo-evitación del dolor. Este modelo es compartido por distintos profesionales sanitarios. Dentro de este modelo debo distinguirme del resto de profesionales. Soy fisioterapeuta.

Como muchas de las técnicas que utilizamos en Fisioterapia se justifican por que el cerebro humano es plástico,es decir, tiene la capacidad de establecer nuevas conexiones neuronales, me parece interesante recordar algunas características del desarrollo cerebral humano.
Si comparamos nuestro cerebro con el de un primate, nos damos cuenta de que compartimos las mismas estructuras cerebrales, la diferencia es el incremento de nuestra corteza cerebral y la existencia de un periodo temporal más largo de desarrollo postnatal (infancia y adolescencia).

Las neuronas que posee el bebé en el momento del nacimiento han sido generadas durante los primeros meses del embarazo ( 3º y 4º mes especialmente). Emigran desde su lugar de origen y establecen conexiones con otras neuronas semejantes formando progresivamente la estructura del tejido cerebral. A partir de los 7 meses de embarazo se alcanzan ya los seis estratos finales de la corteza cerebral humana. El desarrollo prenatal del cerebro incluye también el proceso de crecimiento y desarrollo de los axones y dentritas, así como el establecimiento de conexiones sinápticas axón-dentrita entre las neuronas, que se producen ya a partir del 5º mes de gestación.

Como profesionales sanitarios podemos lanzar "bombas". Debemos comportarnos con cierta cautela si no queremos que estas bombas exploten. En mi contexto profesional cuando hablo de bombas me refiero a SUBJETIVIDAD Y/O INCERTIDUMBRE Y/O FALTA DE GRADUACIÓN Y/O DESCONOCIMIENTO.

Es difícil ser objetivo cuando los síntomas y signos del paciente no se pueden relacionar con ninguna patología orgánica. Es complicado ser objetivo cuando no se sabe cómo evolucionan con total exactitud ciertas manifestaciones clínicas. Es complejo elegir cuando hay más de una opción terapéutica. Es fácil crear incertidumbre en este ambiente. No obstante parece claro que si estás probando con tu intervención porque realmente no sabes si es mejor intervenir o no (ni lo sabe nadie), todos los personajes del escenario clínico deberían no perder el hilo de la historia y saber que lo que hacen es una PRUEBA.

Cuando se nos olvida GRADUAR una etiqueta diagnóstica podemos crear cierta confusión en algunos pacientes. Si las etiquetas tienen muchas connotaciones culturales negativas, el batiburrillo podría ser notable. Es interesante, en mi opinión, numerar o adjetivar la etiqueta creando un marco más realista y más sencillo de manejar eligiendo, por ejemplo, una dosis más ajustada ¿ Y si utilizásemos fórmulas?

Dentro de las competencias transversales genéricas sistémicas que debe adquir un Graduado en Fisioterapia está la creatividad (http://www.aneca.es/var/media/150428/libroblanco_jun05_fisioterapia.pdf). Tenía una entrada pendiente sobre el tema y el pasado lunes después de ver el nuevo espéctaculo navideño en el teatro Circo Price ha llegado el momento. He tenido la suerte de ver el espectáculo durante tres años consecutivos. Los artistas brindan al público cada año nuevos y sorprendentes números circenses, mezclando distintas disciplinas y utilizando objetos novedosos en una pista de circo. La comunicación con el espectador es total y consiguen cada año ponerme una sonrisa, dejarme con la boca abierta y emocionarme a partes iguales durante toda la función. Son, sin duda, muy creativos. Quizás, la creatividad asociada al arte nos es más familiar, pero los científicos también deben ser creativos.

La creatividad es la habilidad para producir ideas originales y útiles. La creatividad puede conducir a nuevos descubrimientos científicos, nuevos movimientos artísticos y nuevas invenciones. La creación de nuevos productos y servicios mejora la calidad de vida. Puede ayudarnos a solucionar problemas en el trabajo y en la vida cotidiana.

El pasado 17 de abril de 2020 el Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid organizó un seminario en línea con el título "Fisioterapia en UCI en tiempos del COVID". En el mismo participaron el médico intensivista Federico Gordo-Vidal, del Hospital del Henares en Madrid, y Ricardo Rodrigues-Gomes, del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. Les acompañó el secretario de fisioEducación, Juan Antonio González-García.
No es la primera iniciativa que se hace para difundir la intervención de los fisioterapeutas en esta nueva enfermedad. El Colegio de Fisioterapeutas de Cataluña, el Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía o PhysioCiencia han publicado seminarios con esta temática. Sin duda, la profesión se está moviendo para propiciar el aprendizaje en un contexto de incertidumbre y de cambio. A pesar del desconcierto inicial, en el que muchos centros se vieron desbordados, y en el que los fisioterapeutas no sabían qué papel podían jugar, se ha visto como el trabajo desarrollado habitualmente en las UCI y en las plantas de hospitalización era una base sólida sobre la que demandar la fisioterapia desde los servicios de medicina intensiva, medicina interna o neumología.

Repasando los hechos transcurridos durante la 3ª Jornada Interhospitalaria de Fisioterapia en el Hospital de Fuenlabrada, dos peticiones de sendos ponentes llamaron poderosamente mi atención. Uno de ellos me pedía hacer una reflexión tras la jornada y otro me animaba a hacer lo que más me guste a nivel laboral (y, por supuesto, a nivel personal).

He mezclado los dos conceptos, y ahí os dejo mi reflexión:

Hace unos meses tuve la oportunidad de realizar un curso, cuyo título era "Dolor y movimiento". El docente del curso era Arturo Goicoechea, neurólogo jubilado en el campo asistencial pero activo en el arte de compartir conocimiento. Si visitamos su blog, una de las frases que acompaña su cabezera es "know pain, no pain". Los juegos de palabras me gustan. Los eslóganes son fórmulas breves y llamativas que se utilizan en publicidad y propaganda. La publicidad es una forma de comunicación comercial que intenta incrementar el consumo de un producto. Esta forma de comunicación es también utilizada por los profesionales de la salud para tratar de convencer a "su público". Lo que nos diferencia del resto de "creativos" es que debemos fundamentar nuestros eslóganes en la ciencia, si no lo hacemos, pecaremos de charlatanes y la comunidad científica no dará valor a nuestro producto. Pero los profesionales sanitarios también somos individuos que viven en una cultura y este entorno nos somete a unas presiones de categorización. El propio Arturo Goicoechea nos categoriza en una de las entradas de su blog y habla de fisios con cerebro y fisios sin cerebro utilizando un juego de palabras para introducir el tema de la función evaluativa del cerebro.

Hoy releyendo algunos de los capítulos del libro Fundamentos de fisiología de la conducta de Neil R. Carlson con la intención de hacer una entrada sobre aprendizaje, he sido consciente de la importancia de esta materia para un fisioterapeuta.

En la introducción del libro se lanza una pregunta: ¿llegará el cerebro humano a comprender su verdadero funcionamiento? En este momento, los científicos están lejos de contestar a la pregunta ya que el sistema nervioso sigue planteándo dudas. Tratando de explicar la consciencia humana, presenta un caso clínico: señora que ha sufrido un ictus en la parte posterior del lado derecho del cerebro y presenta una negligencia unilateral. Como nosotros tratamos a pacientes que sufren ictus, merece la pena detenernos en este fenómeno. La negligencia unilateral se debe al daño de una región concreta del lado derecho del cerebro: la corteza del lóbulo parietal. Debemos saber que el lóbulo parietal recibe información de forma directa de la piel, músculos, articulaciones, órganos internos y parte del oído interno relacionado con el equilibrio y de forma indirecta información auditiva y visual. ¿Cuál es la función más importante del lóbulo parietal? Parece ser que integra información sobre movimientos y localización de partes del cuerpo con la localización de los objetos en el espacio que nos rodea. La corteza parietal izquierda se ocupa de la posición de las partes del cuerpo y la derecha, del espacio tridimensional que hay alrededor del cuerpo y lo que contiene dicho espacio. ¿Y en qué se traduce este fenómeno? El paciente no presta atención al lado izquierdo del mundo y de su propio cuerpo. Ejemplos que ilustra el capítulo son llamativos: una mujer puede maquillarse sólo el lado derecho de la cara, o pueden dibujar una margarita con los pétalos solo a la derecha. Lo más llamativo del fenómeno es que en condiciones adecuadas el paciente puede ver lo que está localizado a su izquierda o decir si le tocan el brazo izquierdo, pero es como si no fueran conscientes de su lado izquierdo por falta de atención. La consciencia es el hecho de que los seres humanos nos damos cuenta y podemos hablar a otros de nuestros pensamientos, percepciones, recuerdos y sentimientos.



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