Fisioterapeutas

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En nuestro trabajo diario podemos encontrarnos con todo tipo de pacientes que viven su patología (independientemente de la gravedad de la misma) de forma muy distinta. Desde el paciente que se quita el cabestrillo de miembro superior a los 4 días de una grave cirugía por que "le molesta para dormir o para ponerse el abrigo", hasta el paciente deportista que busca información y referencias de todo lo que le sucede, su posible evolución, las distintas vías de tratamiento y de cirugía, etc. Aquí debo hacer un inciso, respecto a los deportistas, generalizar siempre es malo -incluso en esta última frase- y además injusto y subjetivo, pero "retratando" arbitrariamente a este tipo de paciente, creo que nos hacemos mejor una idea de lo que quiero expresar.

La cuestión de esta entrada es ¿Nos interesa que los pacientes se informen de su patología, nos consulte, busque otras opiniones? ¿Todo esto nos ayuda en nuestro tratamiento o por el contrario lo entorpece y mina la confianza entre fisioterapeuta y paciente?

Difícil cuestión y más difícil respuesta. Lo políticamente correcto es contestar que SÍ, que nos interesa que el paciente consulte y se preocupe de su patología; así de esta forma, se involucrará más en su tratamiento, realizará los ejercicios que le indicamos y evitará todos los movimientos que le hayamos contraindicado. Esta es la teoría, pero seguro que podemos pensar que la realidad es bien distinta, puesto que a nadie le gusta recibir críticas, quien diga lo contrario miente (¡Vaya! he vuelto a generalizar).

Bill Bryson: En casa, una breve historia de la vida, RBA Libros, 2011.

Cuando caemos por las escaleras, solemos echarnos a nosotros mismos la culpa del accidente y en general atribuimos la caída a un descuido o una falta de atención. De hecho, el diseño influye de forma importante en la probabilidad de que se produzca una caída y en el dolor que sentiremos cuando dejemos de rebotar por los peldaños. Una mala iluminación, la ausencia de barandillas, peldaños irregulares, contrahuellas excesivamente altas o bajas, peldaños excepcionalmente anchos o estrechos y descansillos que interrumpen el ritmo del ascenso o el descenso son los principales fallos de diseño causantes de accidentes.


Según Templer, la seguridad de las escaleras no es un problema único, sino dos: «Evitar las circunstancias que causan los accidentes y diseñar escaleras que minimicen los daños en caso de producirse un accidente». Habla de una estación de tren en Nueva York (no especifica cuál) en la que se aplicó a los bordes de los peldaños un tratamiento antideslizante con un dibujo que hacía difícil discernir dónde se acababa el peldaño. En el plazo de seis semanas, más de mil cuatrocientas personas —una cifra verdaderamente asombrosa— cayeron por esas escaleras, momento en el cual decidieron solucionar el problema.

Las escaleras incorporan tres figuras geométricas: la contrahuella, la huella y la pendiente. La contrahuella es la altura entre peldaños, la huella es el peldaño en sí (técnicamente, la distancia entre los bordes, o mamperlanes, de dos peldaños sucesivos medida horizontalmente), y la pendiente es la inclinación total de la escalera. El ser humano tiene una tolerancia a las pendientes bastante limitada. Cualquier cosa superior a 45 grados resulta incómodamente costosa de subir, cualquier cosa inferior a 27 grados es tediosamente lenta. Resulta muy duro subir escalones que no tienen mucha pendiente, y todo ello se debe a que nuestra zona de confort es muy pequeña. Un problema inevitable de las escaleras es que tienen que transmitir seguridad en ambas direcciones, por mucho que los mecanismos de la locomoción exijan posturas distintas en cada dirección. (Cuando subimos nos inclinamos hacia las escaleras, mientras que cuando bajamos echamos hacia atrás nuestro centro de gravedad, como si aplicásemos un freno.) Por lo tanto, las escaleras que resultan seguras y cómodas en ascenso tal vez no lo sean tanto para bajar, y viceversa. La capacidad de proyección hacia arriba que tenga la huella, por decir algo, puede llegar a afectar a la probabilidad de dar un traspié. En un mundo perfecto, las escaleras cambiarían ligeramente de forma dependiendo de si el usuario subiera o bajara por ellas. Pero en la práctica, podríamos decir que cualquier escalera es un término medio.

Fisioeducación asume desde su inicio la formación como una de sus prioridades. Sus integrantes hemos realizado acciones en este campo, dirigidas a profesionales de la fisioterapia, pero también de otras profesiones. Además, hemos participado en eventos de divulgación para la población general. Y en nuestra tarea cotidiana en los canales de los que disponemos aparecen alusiones e informaciones relativas a difusión del conocimiento, la docencia o la educación. De hecho, nuestro nombre manifiesta claramente nuestro interés en esta faceta.
A título personal también nos prodigamos en formaciones posgrado y participamos en la formación de fisioterapeutas como profesores de Prácticum. Quizá para los menos jóvenes esta denominación de las antiguas estancias clínicas, prácticas clínicas, o simplemente prácticas, les sea poco familiar, pero es la denominación que actualmente tiene la asignatura en la que se introduce a los estudiantes de Grado en el entorno clínico.
Dadas estas circunstancias será fácil de entender que tengamos afecto por ese periodo idealmente integrador, en el que el estudiante se inmersiona en la realidad de su futura profesión en contextos tan dispares como hospitales, residencias de mayores, centros de atención primaria, clínicas, clubes deportivos, etc. Esta parte de sus estudios suele suponer una carga muy alta en contenidos y dedicación, al menos teóricamente, siendo la asignatura con más créditos del Grado.

El pasado 8 de junio se celebró la II Jornada Nacional de Fisioterapia del Hospital Universitario de Móstoles. La anterior fue en 2011 y los miembros de Fisioeducación tenemos un grato recuerdo de entonces, cuando Gema Gallardo Sánchez presentó una ponencia sobre la validez de las pruebas diagnósticas de hombro. Eran otros tiempos, cuando éramos mucho menos activos en las redes sociales. Quien nos conoce sabe que somos defensores de las redes para comunicarnos de forma dinámica sobre aspectos relacionados con nuestra profesión. En esta ocasión, fuimos atentos espectadores de nuestros compañeros y de nuestra actualidad. Por supuesto, encantados de reencontrarnos con amigos, colegas y compartir además un café y unas risas. Alejados de la organización pero conocedores de los pormenores que supone idear, proponer y gestionar un evento de estas características, no podemos sino estar agradecidos por el esfuerzo de todos los colegas de Móstoles. 

El pasado 5 de mayo Fisioeducación presentó una ponencia en el I Congreso Internacional de Fisioterapia, celebrado en Barcelona. El Colegio de Fisioterapeutas de Catalunya tuvo a bien contar con Gema Gallardo Sánchez para que expusiera su experiencia como cooperante en el Chad. Esta se desarrolló en 2017, fruto del requerimiento de la ONG Enganchados, para comenzar un proyecto de Fisioterapia en el Hospital St. Joseph de Bebedja. Previamente a esta exposición Juan Antonio González García presentó las lineas generales de lo que significa el voluntariado y la cooperación, sus tipos y diferencias. También se mostraron algunos ejemplos en al ámbito de la Fisioterapia. Esta parte es la que mostramos en el primer vídeo. El segundo es propiamente el relato de Gema Gallardo Sánchez, en el que aporta detalles de la estancia en Bebedja con imágenes sobre la labor desarrollada allí. Esperamos que os gusten.





El concepto de medicina o práctica, extensible a cualquier disciplina sanitaria, basada en evidencias da la impresión que se ha ido pervirtiendo en el imaginario colectivo de los profesionales. No de todos, claro, pero sí parece cuando uno escarba un poco en las conversaciones y comentarios de redes sociales, blogs, etc. que todo aquello que no haya sido probado escrupulosamente no sirviera. Sería más correcto, además, no utilizar la traducción facilona de la palabra inglesa evidence, y emplear la palabra prueba, porque es evidente que lo evidente no requiere demostración ni ciencia.
Así pues, conviene recordar el sentido original de lo que se pretende al basar las intervenciones diagnósticas y terapéuticas en las pruebas provenientes de la investigación, además de en la experiencia y las preferencias del paciente. Hoy aportamos un presentación que pretende añadir algún contenido que nos ayude en ese recuerdo. Además, hablamos de la aplicación en la docencia en el entorno universitario, especialmente en la fisioterapia. No es una presentación reciente, data de hace algunos años. Pero la creemos vigente. Cualquier sugerencia, matización o réplica será bienvenida.
 
Existen multitud de pruebas clínicas que tratan de determinar la naturaleza de las alteraciones anatómicas y funcionales del hombro.El trabajo que presentamos no es reciente, pues recoge revisiones sistemáticas referidas al tema desde 2004 a 2009. Sin embargo, pensamos que no ha perdido vigencia. Se siguen utilizando muchas pruebas que carecen de la supuesta validez que se las atribuye. Y ello tanto en el entorno clínico como en el ámbito docente. 
Los autores recogen las conclusiones sobre distintas pruebas. No se trata de descartarlas sino de contextualizar los hallazgos. Quizá, de un modo más prudente, conviene tener en cuenta la variación de los resultados de los exámenes como indicadores de cambio. Algunas veces nos darán indicios sobre la estructura lesionada, pero siempre con una dosis variable de incertidumbre.

 

Hoy os traemos a la sección de tecnología, la app fissios. creada por el servicio de cirugía cardiotorácica, médicos rehabilitadores y fisioterapeutas del Hospital Clínico San Carlos (Madrid). Esta aplicación informática está dirigida a pacientes que tienen programada una cirugía torácica o que ya han sido intervenidos y su finalidad es disminuir el riesgo de desarrollo de complicaciones respiratorias que son bastante frecuentes en este tipo de intervenciones. 

 

Physiotutors es un sitio web que nos ha llamado la atención porque se posiciona en un marco de la formación continuada de fisioterapeutas y de estudiantes de fisioterapia muy cercano a la filosofía manifestada por fen. Creado en 2012, en su visión está "contribuir a una mejor educación fisioterapéutica en todo el mundo y especialmente en países en los que no hay acceso a una educación de alta calidad o donde no pueden permitírselo". La misión manifestada por sus creadores es ofrecer cursos en línea, vídeos e información para facilitar los estudios y permitir estudiar de manera autónoma desde cualquier lugar del mundo. Ofrecen resultados de la investigación y desarrollos nuevos e interesantes en el mundo de la fisioterapia. Están presentes en distintas plataformas, como YouTube (https://www.youtube.com/user/Physiotutors), FacebookInstragramTwitter and Snapchat

Sus responsables son los alemanes Andreas HeckKai Sigel. Hemos de decir que los vídeos son muy claros, aunque están descritos en inglés. Además del contenido "académico" tienen un blog dentro del sitio. También nos proponen algunos modos de contribuir al mantenimiento del proyecto. Esperamos que sea de vuestro agrado.

 Physiotutors

Introducción

Puede definirse el reimplante como la reposición quirúrgica del miembro completamente amputado. La revascularización será aquella reconstrucción de la extremidad incompletamente separada pero que precisa reparación vascular. La predicción de supervivencia y función del miembro, en ambos casos, estará dada por la viabilidad y potencial funcional de las lesiones vasculares, lesión nerviosa y especialmente de las partes blandas. Las técnicas de reconstrucción microquirúrgica y la terapia especifica de mano han mejorado las posibilidades de salvación y funcionabilidad de un miembro lesionado.

Material y métodos

Descripción de un caso que acude al servicio de rehabilitación de Mutualia. Varón de 28 años remitido para tratamiento rehabilitador por traumatlogo tras reimplante el 22.9.16 de antebrazo derecho por amputación traumática con fractura del tercio medio distal diafisario radio y fractura del tercio medio diafisario cubito (placa y tornillos en ambos).


 

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