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  • Parece que la Fisioterapia es una disciplina muy volcada hacia el campo asistencial y que descuida otras facetas, entre ellas la investigación. Podría pensarse que la mayoría de los fisioterapeutas consideran cubierta su formación en este campo. O que se piensa que esta faceta no es importante para el ejercicio de nuestras funciones. O que el precio a pagar en tiempo y dinero para formarse en ella no es asumible. O, simplemente, que no despierta interés. Quizás hay un poco de todo.

    Si partimos del hecho de que la Fisioterapia se considera a sí misma una disciplina científica que aplica (o aspira a ello) el método científico  como única fuente de conocimiento válida, y lo conjugamos con el hecho, fácilmente contrastable, de la falta de formación científica de los fisioterapeutas, la aparente falta de interés en investigación resulta desconcertante, llamativa, decepcionante, desilusionante. ¿Cuál es la verdadera razón de ello? Subyace, pensamos, una falta de reconocimiento básica de lo que es y pretende ser la Fisioterapia. Mientras nos enrolamos en todo tipo de cursos sobre técnicas novedosas o antiguas, más los fisioterapeutas noveles (los más vulnerables), no se nos ha inculcado la cultura de la crítica constructiva, con la que podríamos valorar la verdadera validez de las intervenciones que se nos proponen. Si fuera de otra manera no serían tan exitosas muchas ofertas formativas, cuyo contenido es de más que dudosa calidad científica o incluso se ha probado su ineficacia. La visión científica y el conocimento de su metodología están engarzados con una práctica de calidad. En contexto de las Ciencias de la Salud es preciso contar con la validez científica para adquirir reconocimento, respeto y prestigio. No vale ampararse en el empirismo mal entendido, que oculta una tendencia seudocientífica, en la que no es necesario demostrar nada.

  • En la toma de decisiones utilizamos dos fuentes de información:

      • Los pacientes, a través del examen físico, el interrogatorio y las exploraciones complementarias.
      • La investigación clínica, cuyos resultados son accesibles por los colegas, las revistas, las conferencias, los cursos.

    La experiencia también es un factor importante en la toma de decisiones aunque quizá se sobreestima dada la alta posibilidad de inducción a error.

    Los artículos en los que nos basamos a la hora de orientar nuestra atención al paciente han pasado normalmente un filtro, el de los revisores, que aseguraría una calidad suficiente para ser tenidos en cuenta.

    Sin embargo, este tamizado no elimina la posibilidad de yerro. Y esto se hace casi patente en el caso de las revistas publicadas en nuestro país, donde la falta de cultura científica en fisioterapia facilita la publicación de artículos que exageran o directamente llevan a engaño con sus conclusiones.

    Esto hace necesaria la introducción en la lectura crítica de artículos de la literatura científica que nos ayudará a interpretarlos y conocer  su significado real.

  • Las tradiciones es de ese tipo de cosas que, referidas a las fiestas y a la alimentación, suelen estar muy bien. No hay nada (para todos los que comamos carne claro) como por ejemplo los productos derivados del cerdo cuando se ha seguido un método "tradicional" en su matanza y curación, y especialmente si se hacen "en el pueblo". Pero hay otros aspectos en la vida en la que estas tradiciones no deberían ser tan bien venidas. Y uno de esos sitios es la Fisioterapia.

    En nuestro trabajo nos encontramos con muchas tradiciones adquiridas, producto de los años de experiencia de los que nos precedieron, de un estudio o trabajo no publicado pero "muy leído", del boca a boca (aunque debería ser boca oreja -pensémoslo bien-) o incluso de origen desconocido, pero ahí están. Ejemplos tenemos a montones, ejemplos que además se siguen reproduciendo y aunque unos pocos nos encarguemos de reciclarnos y leer para evitar estos errores "de toda la vida", otros muchos seguimos transmitiéndolos de generación en generación como si de una valiosa herencia se tratase (daos cuenta que me incluyo en los dos grupos, en esta vida nunca se sabe). Veamos un par de ejemplos:

    • Las agujetas musculares tras el esfuerzo físico se producen por la acumulación de ácido láctico en el propio músculo.
    • La natación es un deporte que va bien PARA TODO.

    Fuente: www.muycomputerpro.com


    El tema de las agujetas ha sido muy manido, actualmente a las "agujetas" se les denomina técnicamente DMAT (dolor muscular de aparición tardía), aunque las podemos encontrar con otros acrónimos: DOMPAT (dolor muscular postesfuerzo de aparición tardía) o DOMPS (delayed onset muscular soreness). En cualquier caso y de forma breve se explica el DMAT por la aparición de microrroturas musculares varias horas después de realizado un esfuerzo físico de una intensidad mayor a la habitual a la que está acostumbrado ese segmento muscular. Puede mantenerse durante varios días, aunque su pico de dolor suele encontrarse a las 48 horas e ir remitiendo a partir de ahí de forma progresiva, dado que las microrroturas producidas comienzan a regenerarse.

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