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  • La Fisioterapia, como ciencia sanitaria parece tener dificultad en adaptarse a la realización de cursos online con cierto aprovechamiento y calidad del curso. Esto es debido al carácter eminentemente práctico de nuestros estudios y a la pésima calidad y paupérrima implementación de los cursos online desarrollados hasta el momento (al menos, los que un servidor ha realizado y han sido varios). Voy a escribir una serie de 3 artículos intentando exponer cómo son los cursos actuales que encontramos online para fisioterapeutas (primera parte), cómo el problema de la evaluación del curso -especialmente cuando existen certificados que deben justificar su finalización- se está realizando (mal) hasta ahora y, por último, cómo creo que deberían realizarse los cursos online para fisioterapeutas aunando profesionalidad y calidad tanto en la parte teórica como práctica (3ª parte).

    Cómo son la mayoría (por desgracia) de los cursos online que encontramos actualmente

    Hemos de distinguir en primer lugar los cursos sobre técnicas de tratamiento en Fisioterapia, del resto de materias que entran dentro del radio de acción de la Fisioterapia pero no son técnicas. Es decir, cursos sobre investigación en Fisioterapia, Fisioterapia basada en la evidencia, bioética, estadística, ofimática, competencias digitales... campos que no siendo propiamente técnicas de Fisioterapia, debemos conocer y manejar. Y por otro lado, tenemos los cursos sobre técnicas específicas de tratamiento en Fisioterapia. De este segundo tipo de cursos ni he encontrado ni he realizado ninguno online. Son aquellos que pueden suponer un problema a la hora de resolver la realización de las clases prácticas (hasta ahora siempre presenciales) de manera satisfactoria y de lo que hablaremos en la 3ª parte de esta serie.


    Aula virtual de la UOC, ejemplo de cursos online bien implementados: https://youtu.be/wS_RiSDYaM4 

    De la primera tipología que no requieren clases prácticas he realizado varios. Siendo estos cursos mucho más sencillos de implementar y ejecutar en cualquier de las plataformas educativas existentes: MoodleClaroline, LAMS, Blackboard,  etc. se siguen realizando mal, desconozco si es por ignorancia de las posibilidades que ofrecen las plataformas educativas informáticas o simplemente por dejadez (como casi todo en la vida, es mucho más fácil y se tarda menos haciéndolo mal). Seguro que si habéis realizado algún curso de este tipo os sentís identificados con esta metodología.

  • Los principales problemas en los actuales métodos de evaluación de los cursos online son dos: la correcta identificación del usuario (estudiante) que está realizando el curso y el examen; y la elaboración e implementación del propio examen en sí. La evaluación de un curso online, en especial cuando la titulación obtenida faculta a un determinado personal sanitario (fisioterapeuta) para la realización de técnicas de tratamiento es una cuestión capital y comienza con una correcta identificación del estudiante que ha realizado el curso y se dispone a realizar el examen final.

    Actualmente la forma de identificarse frente a un sistema automatizado sin intervención humana, sea este una plataforma educativa, un cajero automático, nuestro móvil o la entrada a la sede de la CIA en Virginia, se basa en los siguientes métodos:

      • Lo que uno tiene: puede ser un "pinchito" USB que faculta para acceder a un ordenador, un token RSA, una llave digital, un DNI electrónico, etc.
      • Lo que uno sabe: generalmente una contraseña, la combinación de nombre de usuario y contraseña es la forma más habitual de identificación digital.
      • Lo que uno es: el iris, las huellas de los dedos, los patrones faciales, las venas de las manos o cualquier otra característica o patrón biométrico que identifique a una persona de forma individual y precisa.
      • Lo que uno es capaz de hacer: por ejemplo un patrón de escritura determinado.
      • Una combinación de dos o más de estos elementos: por ejemplo es usual utilizar el DNI electrónico (lo que uno tiene) con una contraseña (lo que uno sabe); así la pérdida del objeto que permite el acceso al sistema no hace que la persona que lo encuentre tenga el paso franqueado al desconocer el segundo elemento (la contraseña).


  • Tras la primera y segunda parte sobre los cursos online, enfoco ahora esta entrada para mostrar cómo creo que deberían ser los cursos  para fisioterapeutas.

    Aunque los cursos online pueden tener diseños muy distintos, hay elementos comunes que no pueden faltar:

      • Curso dividido en lecciones y temas: si es posible con libertad de itinerario por parte del alumno y mediante un mapa de localización conceptual, que haga saber al estudiante en cada momento dónde se encuentra, lo que lleva realizado y los temas que faltan por estudiar.
      • Existencia de temas de ampliación, o al menos, enlaces de referencia a otros sitios web, de forma que el alumno pueda aumentar conocimientos sobre aspectos que le interesen especialmente, a pesar de que éstos no sean objeto de evaluación.
      • Preguntas de test al final de cada tema: preguntas variadas y evitando que se repitan mediante un buen almacén de preguntas y respuestas aleatorias. La inclusión de preguntas razonadas es también necesaria.
      • Existencia de elementos multimedia: audio, video, imágenes, tablas y gráficos. Todos estos elementos deben ser pertinentes al estudio, no incluirlos simplemente por estética.
      • Si el curso está dividido cronológicamente en lecciones, el profesor deberá ser un elemento dinamizador que ayude al estudio y retroalimente al alumno para cumplir adecuadamente los plazos marcados en el itinerario docente.
      • Monitorización de la evolución del estudiante tanto por respuestas dadas a distintos test existentes en el itinerario del curso, como mediante la estadística de accesos y tiempos de conexión que nos puede proveer el sistema informático.
      • Existencias de foros de discusión y debate donde alumnos y profesores puedan estar en comunicación directa y plantearse y resolverse dudas.
  • El concepto de medicina o práctica, extensible a cualquier disciplina sanitaria, basada en evidencias da la impresión que se ha ido pervirtiendo en el imaginario colectivo de los profesionales. No de todos, claro, pero sí parece cuando uno escarba un poco en las conversaciones y comentarios de redes sociales, blogs, etc. que todo aquello que no haya sido probado escrupulosamente no sirviera. Sería más correcto, además, no utilizar la traducción facilona de la palabra inglesa evidence, y emplear la palabra prueba, porque es evidente que lo evidente no requiere demostración ni ciencia.
    Así pues, conviene recordar el sentido original de lo que se pretende al basar las intervenciones diagnósticas y terapéuticas en las pruebas provenientes de la investigación, además de en la experiencia y las preferencias del paciente. Hoy aportamos un presentación que pretende añadir algún contenido que nos ayude en ese recuerdo. Además, hablamos de la aplicación en la docencia en el entorno universitario, especialmente en la fisioterapia. No es una presentación reciente, data de hace algunos años. Pero la creemos vigente. Cualquier sugerencia, matización o réplica será bienvenida.
     

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